
La provincia de Guadalajara reúne en su territorio diversas condiciones climáticas a causa de su amplia y variada realidad geográfica. Se encuentra situada en una zona de transición entre la España atlántica y la mediterránea.
Su clima se lo ha catalogado como continental, típico de la meseta castellana, por tener veranos largos, secos y calurosos y, en cambio, sus inviernos pese a ser también largos son muy fríos. Esto da lugar a primaveras y otoños cortos y templados.
Asimismo, se pueden presentar varios años húmedos seguidos de otros secos, llegando en ocasiones a llover muy poco durante cuatro o cinco, y registrándose después otras cuantas anualidades de grandes lluvias, fuertes tormentas y abundantes nevadas.
Todos estos factores de condiciones meteorológicas variadas, dejan una huella muy importante de su estacionalidad equinoccial (primavera/otoño) en el paisaje, llevando al desarrollo de comunidades vegetales y animales muy distintas y que forman parte de ricos ecosistemas.
Algunos de los animales que se pueden encontrar en Guadalajara son los mamíferos trepadores como el gato montés, gineta, garduña, comadreja; mamíferos de interés cinegético; de caza mayor como el jabalí y el corzo; y de caza menor como conejos, perdices, Pato cuchara y Porrón Común.
Con respecto a la vegetación, posee grandes masas arbóreas de frondosas y matorrales, entre los más destacados se pueden nombrar a los encinares, melojares, hayedo, sabinares y pinares.
Etiquetas: Clima, Guadalajara
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